“Ciencias Ocultas y Ocultismo: Sueños, precognición y déjà-vu”

 Dícese de aquel “conjunto de conocimientos y prácticas rituales con las que se pretende penetrar y dominar los secretos de la naturaleza”, o “que defiende la existencia de fenómenos que no tienen explicación racional y no pueden ser demostrados”, o “el estudio de doctrinas ocultas de religiones y filosofías haciendo hincapié en los fenómenos paranormales y los poderes ocultos del ser humano”, o aquel “conjunto de prácticas que ofrecen al hombre posibilidad de tener acceso a conocimientos o información especial o sobrenatural que le permite…” etc etc etc. En definitiva esas cosas raras que a veces pasan, algunas solo en películas pero otras en películas y en la vida real. Resulta que estas ciencias, o artes, o cosas raras, llevan acompañando al hombre bastante tiempo, imagino que desde incluso antes de que algún “brujo”, por llamarlo de alguna manera, consiguiera hacer fuego; he llegado a leer que es incluso la primera ciencia que el hombre descubrió. Estas cosas raras incluso están definidas, cada “arte” por su nombre, algunas tan normalizadas como la fitoterapia o herbolaria, la astrología, la numerología, la horoscopía, magia y brujería, y cosas raras más generales como todo lo relacionado con la adivinación y precognición, los planos de existencia, la sanación y el chamanismo, dimensiones alternativas, fantasmas y espíritus energías, estados de conciencia…

 Para comenzar esta sección quiero centrarme en esos que están más relacionados con la precognición, tipos de adivinación, sueños, deja-vu’s (que significa “ya visto”)…empiezo por estos porque son los más cotidianos, los que todo el mundo a vivido alguna vez aunque no sepa decir si por casualidad o por causalidad.

 Los sueños no necesitan definición, no porque sean fáciles de definir, que no los son, sinó porque casi todos han soñado alguna vez, y  dejando de lado lo que significa fisiológicamente, que si fases REM, que si ritmos cardíacos y actividades cerebrales…, los sueños son vivencias que nosotros tenemos y/o que nosotros recordamos. A veces esos sueños reflejan rincones del subconsciente, deseos, temores, recuerdos…a veces nuestro cerebro crea situaciones extraordinarias como alturas mortales, volar, sitios que nunca has visto, cosas que al despertarte crean una fuerte sensación en el cuerpo, de placer, de malestar, de lo que sea, pero al fin y al cabo una sensación. A veces mediante ellos podemos tener algún tipo de precognición, ligera o fuerte [La ligera vendría a ser que sueñas con alguien que hace años o meses que no ves y ese mismo día te lo encuentras, las fuertes serían aquellas en las que vives situaciones casi exactas en el sueño (o estado de precognición) y en la “vida real”]. La precognición no requiere del sueño, aunque lo facilita, también puedes tener una precognición en un estado normal, en cualquier momento del día.

 Llegados a este punto es bueno matizar los conceptos de adivinación, precognición y deja-vu. La adivinación, a mi entender, parece partir más de lugares como la intuición, la razón, el cálculo y un poco de azar, al final la palabra adivinación casi es como tirar los dados y esperar a ver que sale. La precognición surge más bien de estados de conciencia “alterados”, estados en los que estás en dos lugares a la vez, sin tiempo, estás sentado en el sillón, pero también estás de pie en el autobús dentro de 12 horas. El deja-vu surge más como una sensación de algo, parece que ya lo has vivido, parece incluso que casi sabes que va a pasar después pero no consigues averiguarlo del todo. En comparación con la precognición, el deja-vu es una sensación de conocer el momento en el momento que pasa, y la precognición es conocer el momento antes de que el momento pase.

 El deja-vu parece ser descartado fácilmente por la comunidad científica como algo parecido a un error del cerebro, que reconoce como memoria algo que todavía no formaría parte de la memoria, pero los sueños “raros” y las precogniciones plantean preguntas más difíciles de responder, y plantean dilemas difíciles de asimilar. Por ejemplo, si tú nunca has experimentado lo que es romperte una mano, ¿cómo puede ser que tu cerebro recree una experiencia que no has sentido? Tú no sabes como es el dolor al rompértela, pero en el sueño experimentas el mismo dolor que si te la rompieras, y es probable que además al despertarte te duela la mano, y ¿cómo es posible que se pueda tener conocimiento de algo futuro?, ¿qué implica eso en lo que nosotros definimos como realidad?, ¿qué cambios implica en nuestra concepción de tiempo, espacio, conciencia…?

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